lunes, 3 de diciembre de 2018

FILOSOFÍA ZEN Y LAND ART.


INFLUENCIA DEL ZEN EN EL ARTE OCCIDENTAL CONTEMPORÁNEO

La filosofía zen defiende que la contemplación es la única vía de relación igualitaria entre el hombre y la naturaleza. Esta corriente de pensamiento tiene su origen la cultura oriental, pero ha dejado su influencia en el arte de occidente, sobre todo en el último siglo.



El Zen tiene como función la conciencia dormida del artista. Para ello, es necesario que el arte adquiera una forma tan contundente como impactante. Esta función se consigue mediante un juego poético-paradójico: el Koan. El Koan es un concepto que se refiere a que el espectador nunca juega un rol pasivo. Esta función la observamos en el Land Art, y es más evidente en los Earthworks, obras tan impactantes que no dejan indiferente al espectador.

Sin embargo, es importante mencionar que el Zen no es un arte. Arte Zen es una denominación errónea puesto que no existe ningún estilo formal concreto al que podemos denominar Zen. No obstante, sí que se tiende a identificar este estilo con la obra de los artistas más gestuales. Por tanto, lo más correcto es decir que no existe el arte Zen como tal, pero sí que existen suficientes obras de artistas practicantes de la filosofía Zen que adaptarán su arte como prolongación de su búsqueda filosófica y que se podrían calificar como “obras Zen”.

Dos de las características principales de la filosofía Zen son la conciencia de la impermanencia (transitoriedad de todos los fenómenos) y la alerta en el presente (cada acto es el único y más importante).

Jardín Zen

Aunque en Occidente el Zen se ha convertido en concepto y objetivo, incluso transformado en exotismo, evasión, energía liberadora y anarquizante, gran influencia del Zen proviene del Tao, doctrina más materialista y ligada a lo social. Además, buena parte de la influencia atribuida al Zen tanto en la abstracción americana de los años 40 como en el Expresionismo e Informalismo europeo proviene, en gran medida, de los pintores chinos Ipin y el grupo Bunjin-Ga.

Una de las grandes aportaciones del Zen a la cultura occidental es el concepto de vacío, que determinará toda una estética en el arte del siglo XX. No se trata del vacío como una ausencia o una carencia, sino como una enorme presencia en la que no se produce ambigüedad entre el ser y el existir. Es un lugar más allá de la nada, una porción que permanece inmutable.

La relación entre el artista Zen y el vacío en ocasiones es paradójica, y se puede resumir de la siguiente forma:

  • El objetivo del artista Zen está claramente fijado en su conciencia.
  • El artista Zen no fija objetivo alguno en su conciencia.
  • El artista Zen no se relaciona con el objeto, él mismo es el objeto.
  • El artista Zen es un objeto que añora a un sujeto.El artista Zen busca representar la vacuidad: mientras que en occidente se busca la presencia con la que llenar el vacío, en oriente se busca la ausencia.
  • El ideal del Zen es encontrar aquella imagen más allá de la cual cualquier deseo es imposible, y habitar esa imagen eternamente.
  • El artista Zen es un vasallo de la armonía.
El método Zen de conocimiento de la realidad resulta muy complejo, hasta incongruente para el sistema de pensamiento occidental tradicional: “Vaciar” para “encontrar” frente a nuestro “llenar” para “conocer”.

También afectará a la relación entre hombre y naturaleza. La filosofía Zen parte de la idea de naturaleza como una realidad activa, y a partir de esta idea se producirán trabajos que se englobaron en lo que en su momento se definió como Ars Povera y Land Art.

Para el filósofo Zen, la obediencia a los ritmos sutiles y primordiales de la naturaleza es un medio de integración en la vida universal. Cualquier intervención humana, por pequeña que sea, crea una ruptura con todo el universo. Por tanto, la armonía sólo se consigue respetando las cualidades de cada elemento. Partiendo de esta idea, las propiedades plásticas de los distintos materiales derivarán de las propiedades físicas, rechazándose conceptos como “reconstrucción” o intervención”.

El Arte Povera, en Occidente, retoma la preocupación la vibración energética de cada material, por su potencialidad creadora en sí misma y por su modo de manifestarse. Los protagonistas, si los hay, son los vínculos físicos que se establecen entre cada material de la naturaleza, y no el material en sí. El devenir y lo accidental marcan las relaciones entre los objetos. El Arte Povera no se manifiesta a través de productos acabados y para su proceso creativo son necesarios conceptos como deshielo, condensación, descomposición y desgaste.

Palm Sunday, por Anselm Kiefer. Arte Povera

En cuanto al Land Art, actúa directamente sobre la naturaleza dentro de la misma naturaleza. Como en el Zen, la naturaleza en sí misma será utilizada en el múltiple papel de forma-medio-lugar-contenido. Otro paralelismo entre Zen y Land Art es la reivindicación de los espacios vacíos y silenciosos, espacios susceptibles de ser llenados de energía en estado puro. Y, aunque en ocasiones el Land Art aparezca dentro de contextos urbanos, no es muy habitual encontrar muestras de Land Art fuera de la propia naturaleza. Además, las dos características principales que hemos comentado al principio (transitoriedad y unicidad) son también propias de las obras de Land Art. Estas obras están en el exterior, expuestas a la intemperie y a cualquier cambio producido por el paso del tiempo. Un ejemplo es la obra del artista de Land Art Andy Goldsworthy, que hace uso del balanceo de las rocas como una forma de expresión. Apilar rocas para crear formas o desafiar los límites del balance es un arte-juego difundido desde épocas remotas y que evoca estos dos principios que podemos encontrar en el Zen.





domingo, 2 de diciembre de 2018

HISTORIA DE UN PAISAJISTA

Hoy repasaremos la labor paisajista de Lucien den Arend, exponente del Land Art europeo nacido en Dordrecht, Países Bajos, cuya obra se centra en la elaboración de esculturas que realzan la naturaleza circundante al paisaje urbano. 

En Paisajismo Digital analizamos la dilatada trayectoria del artista neerlandés, con casi cinco décadas de continua labor.

Formación e inicios de Lucien den Arend

Lucien den Arend nació en 1943, en pleno apogeo de la ocupación Nazi en Europa. La recesión de la posguerra obliga a su familia a emigrar a Estados Unidos, asentándose en California. Allí, el futuro artista conceptual completaría su educación primaria, secundaria y parte de la superior en la Universidad Estatal de Long Beach.


La gerra de Vieznam le forzaría a abandonar sus estudios de Arte, retornando a Holanda en 1965. Mientras cursaba estudios en las Academias de Bellas Artes de Tilburg y Rotterdam, den Arend inició su carrera profesional con discoid form III, una escultura de bronce erigida en el Parque Infantil de Raadhuisplein (1968).

Teniendo como premisa la elaboración de obras armoniosas, en 1969 comienza formalmente sus trabajos de Land Art diseñando un espacio exterior (patio con fuente artística) para el Dordtse Sociale Werkplaats. Desde entonces, Lucien den Arend comienza a patentar su estilo en los Países Bajos, dejando su huella, principalmente, con esculturas de gran tamaño construidas en espacios públicos.

Arte sin restricciones

Obras que “representan mi enfoque geométrico y matemático de la escultura y el arte ambiental”. Así define su trabajo Lucien den Arend, un artista profundamente preocupado por el mensaje que transmite su trabajo. Para él, su concepción geométrica del espacio a intervenir define el rumbo de cada obra.

En el Proyecto Walburg en Zwijndrecht, Holanda (1971-1973) quedó manifiesto su estilo ambientalista, rescatando un espacio en donde la neblina y las torres de alta tensión marcaban los límites geográficos del distrito. Un enorme y alargado montículo de arena (ampliado en 2002) proporciona estabilidad y fortifica un área desolada en el distrito de Walburg.


Este trabajo le daría el reconocimiento internacional y le abriría las puertas al que, actualmente, es su hogar (Finlandia). Allí, a principios de los años 90, realizó una de sus obras más imponentes, Opening the Arctic Circle, en Kemijärvi, escultura elaborada con acero inoxidable de 20 metros de largo, una de las esculturas públicas más grandes de Europa.

Para Lucien den Arend, el arte es una manifestación no solo de su ingenio; es su concepción de la vida, la forma ideal de moldear el entorno, facilitando la coexistencia del urbanismo y la naturaleza mediante proyectos útiles a la localidad.



Esculturas que irrumpen el entorno urbano

El artista neerlandés se describe como “un escultor de arte urbano”; sus obras parten de “principios constructivos” que sirven para representar su “enfoque geométrico y matemático de la escultura y el arte ambiental”. Lucien den Arend se ha caracterizado por construir esculturas en espacios públicos imposibles de pasar inadvertidas, gracias a su tamaño y particular estilo.

En Gothic (1981), por ejemplo, den Arend optó por construir una escultura de acero resistente a la intemperie, jugando con las formas geométricas para aprovechar el efecto tridimensional, contrastando con la increíble panorámica de la ciudad de Dordrecht al otro lado del río Noord.



Con la escultura erigida en el centro del Orange Square de Maastricht, Países Bajos, denominada Cápsula Gemini – Tango (1984) el artista aprovechó la connotación cultural del espacio público para vincular la forma cónica de la escultura con la típica danza musical. 



Del mismo modo, en Houten, den Arend halló la manera ideal para representar magistralmente la danza rítmica sobre una pequeña colina del parque central de la ciudad. La escultura llamada c.y.f. alcanza una altura máxima de 20 metros y consiste en una estructura realizada con enormes e idénticos arcos de acero, cada uno enlazado con una cuerda de 12 metros



Desde Finlandia para el mundo

Desde 2003, Lucien den Arend se residenció en Kangasniemi, Finlandia, donde también ha desarrollado varios proyectos paisajistas.

Asimismo, el artista ha colaborado en el desarrollo de proyectos y exposiciones en todo el mundo, como su escultura para la Universidad de Texas (Estados Unidos) y “OMZIEN”, una exposición con sus últimos trabajos en su natal Dordrecht. 
  
Como escultor en espacios urbanos, Lucien den Arend ha realizado decenas de esculturas en interiores y exteriores de edificios públicos, glorietas, parques y jardines, así como en remotos lugares en los que la naturaleza aún se resiste a ceder ante el desarrollo urbano.

Su estilo ha dejado huella en el Land Art gracias a sus arriesgadas propuestas que parecieran ir contra viento y marea hasta tanto el artista pueda plasmar su concepción artística del espacio objeto de intervención, usualmente mediante formas geométricas construidas con material orgánico local.


MUJERES EN EL LAND ART

En esta corriente podemos destacar una variedad de mujeres pioneras como:  
  •  Alice Aycock, amante de las esculturas enormes
 Alice Aycock, americana, nació en Harrysburg, Pensilvania, en 1946. Desde joven desarrolló un interés particular por el diseño artístico, y en 1972 construyó Maze, su primera gran obra, a solo un año de culminar su maestría en Arte en el Hunter College de Nueva York. Maze está compuesto por cinco anillos concéntricos de madera de seis pies de altura con tres aberturas de acceso al extraño laberinto, el cual fue inspirado en el ensayo La esfera de Pascal de Jorge Luis Borges.

En 1975 presentó Project for a simple network of underground wells and tunnels, un particular sistema de pozos y túneles subterráneos elaborado con bloques de hormigón. A partir de los años 80, Aycook basó su estilo en esculturas de exteriores perdurables de notable dimensión. Trabajos como East River Roundabout en Nueva York (1995) ó el más reciente Maelstrom (Park Avenue Paper Chase), 2014 denotan su afición por las obras de gran magnitud en las que combinaba su afición por la literatura y el arte presentando esculturas arraigadas en el espacio donde se erigían, pero siempre conservando su estilo minimalista.


  • Martha Schwartz y su estilo irreverente entre la arquitectura del paisaje y el Land Art
Licenciada en Bellas Artes de la Escuela de Arte y Arquitectura de la Universidad de Michigan, Martha Schwartz (Filadelfia, 1950) ha orientado su carrera al desarrollo sostenible del ecosistema mediante proyectos que buscan regenerar las ciudades. Schwartz completó su formación académica en la Escuela de Graduados de Harvard, con un posgrado en Diseño en 1975.

Su primer trabajo notable fue el Jardín Bagel de Boston (1979), el jardín de su propia casa adornado con flores púrpuras y bagels hechos con grava de acuario. Con este particular diseño se dio a conocer en el arte paisajista, mediante un diseño realizado con materiales nativos que resaltaba la necesidad de involucrar al arte en el diseño de espacios verdes.


Mediante su firma personal, ha patentado un estilo que resalta por sus coloridos proyectos urbanos, como el canal peatonal Grand Square en Dublín (2007) y el parque público Fengming Mountain Park de Chongqing (2013), en China. Asimismo, ha elaborado imponentes obras artísticas como Aluminati (2008), en  Islandia, y el City and Nature Master Garden (2011) de Xian. 


  • Mary Miss, especialista en espacios públicos
Mary Miss (Nueva York, 1944) es un icono del movimiento feminista norteamericano de los años 70. Miss completó su carrera en la Escuela de Arte Rhinehart de Escultura en 1968. A partir de entonces, comenzó a desarrollar proyectos para resaltar los atributos naturales de cada sitio mediante obras que pudieran involucrar al espectador con el espacio público.

Perimeters / Pavilions / Decoys (1977) fue su primera gran obra. A lo largo de 1.6 hectáreas, tres torres de madera y dos montículos semicirculares daban la bienvenida al espectador, antes de descender al patio subterráneo, una especie de laberinto donde había numerosas puertas, ventanas y pasillos. En South Cove (1984), Miss restauró el paseo marítimo del río Hudson en Manhattan, mediante una estructura elaborada con pilotes de madera y mallas de acero.

Otras obras, como el Des Moines Art Center de Iowa (1987) denotan el interés de Miss por conectar al público con el paisaje urbano natural, mezclando su percepción artística con la arquitectura. La obra destinada a la valoración y restauración del arte abrió sus puertas en 1996.

  • Nancy Holt, leyenda del Land Art
Nacida en Massachusetts en 1938, Nancy Holt basó su carrera en el Land Art en su pasión por la fotografía y el afán de interpretar la percepción humana del espacio-tiempo. Su primera gran obra fue Sun Tunnels (1973-76), un espectacular complejo de cuatro tuberías hechas con hormigón de, aproximadamente, seis metros de alto y tres de ancho. 

Para desarrollar este proyecto, Holt adquirió una parcela de 16 hectáreas en las afueras de Lucin, Utah. Además, debió contratar expertos y maquinaria especial para erigir la obra en pleno desierto, una maravilla que permite apreciar de forma única la luz solar en suelo árido.

Otro proyecto notable fue Sky Mound, un proyecto destinado a la recuperación de un terreno de 230000 metros cuadrados localizado en las afueras de Nueva Jersey, el cual era utilizado como vertedero de basura. El proyectó fue dotado de postes de acero, plantas y un estanque. Los arcos de acero se construyeron sobre más de 10 toneladas de basura enterradas que, con el tiempo, se convertirían en una importante fuente de metano. Además, el espacio sería ideal para que pernoctaran las más de 250 aves migratorias que habitan en la zona. Sin embargo, la obra nunca fue culminada por la municipalidad.

Nancy Holt falleció en 2014 a los 75 años en Nueva York. Su legado como diseñadora paisajista y escultora radica en la necesidad de aprovechar la inmensidad del paisaje estadounidense, generando en el espectador la capacidad de conectarse con el paisaje a través de sus obras mediante su percepción visual. Para Holt, lo importante era crear esculturas funcionales y necesarias para la sociedad, más allá de plasmar su visión artística del paisaje.
  • Ana Mendieta y su fugaz carrera
Nacida en La Habana en 1948, Ana Mendieta fue parte de los cubanos forzados a dejar su país por la dictadura militar, encontrando refugio en Estados Unidos. Mientras completaba sus estudios de Arte en la Universidad de Iowa, Mendieta desarrolló en la década del 70 su carrera artística inspirada en el Land Art. el Body Art y el Performance, tres corrientes que influyeron en su obra, convirtiéndose rápidamente en un icono del feminismo americano. 

La mayor parte de sus obras fue compilada por Mary Jane Jacob en el libro The Silueta series (1973-80). En sus obras, Mendieta utilizaba su cuerpo desnudo para dibujar figuras con la naturaleza como lienzo. Hierba, arena, nieve fueron algunos de los materiales utilizados para expresar su constante dialogo con la Tierra. El único registro de sus trabajos es fotográfico, ya que todas sus esculturas eran efímeras.


Su obra nunca estuvo exenta de polémica. Cruda y sin censura, la fotografía que acompañó sus trabajos siempre fue vinculada a sus tormentos internos: el dolor de separarse de su tierra natal y el maltrato a la mujer; así como la defensa de sus creencias culturales y su percepción de la vida y la muerte; esa que le sorprendió a los 36 años en 1985, en Nueva York.

Por ello, Mendieta es más considerada un icono del feminismo que del Land Art en sí. Sin embargo, vale la pena destacar su interacción con el paisaje, esa que constituye un marco de referencia para todo artista que desee expresarse a través de la naturaleza.

FUENTE:

LOS MISTERIOS DE LA TIERRA

En 1967, un estudiante británico de arte de 22 años llamado Richard Long regresaba, al finalizar el curso, a su ciudad natal de Bristol haciendo autoestop. En un punto hacia el final del camino, mientras recorría los campos del condado de Wiltshire, el paisaje le inspiró la idea de hacer un alto y caminar una y otra vez, en ambos sentidos, a lo largo de la misma línea imaginaria hasta que dejó de serlo para quedar netamente trazada sobre la hierba por efecto de sus pasos. Después documentó la acción fotografiando su resultado material. La pieza, se convirtió en un trabajo llamado Land Art, pero que también ha recibido, entre otros nombres, los de earthwork, earth art o “arte ambiental.


Además, podemos entender una serie de prácticas artísticas que se realizan interviniendo en espacios naturales, transformando éstos o seleccionando algunos de los elementos que los componen para emplearlos a modo de materia prima del trabajo terminado.

Su origen puede ubicarse en los países anglosajones a finales de los años 60 del pasado siglo. Una época en la que coincidieron el recrudecimiento de la Guerra de Vietnam, las revueltas estudiantiles del mayo parisino, la explosión e inmediata represión de la Primavera de Praga, la muerte del presidente Kennedy y la ascensión de Nixon a la presidencia norteamericana. La tensión entre los dos grandes bloques mundiales -los liderados por los Estados Unidos y la URSS- encontraba en las carreras espacial y nuclear dos de sus campos de batalla. Y, frente a todo esto, en la juventud y las clases sociales ilustradas de occidente permeaba una conciencia contraria a la guerra y a los efectos del capitalismo indiscriminado. 

Concretamente, en el mundo del arte se detectaba un cierto malestar frente a la creciente mercantilización a la que estaba sometido –y también frente a los relatos formalistas de críticos como Greenberg o Rosenberg–, por lo que muchos emprendieron una vía de desmaterialización de la obra de arte que favorecía disciplinas como la performance o el arte conceptual. De alguna manera, el estado de las cosas había llevado a que se prosiguiera el trabajo que, mucho antes, habían iniciado Duchamp y los dadaístas. Por otra parte, y como consecuencia de la oposición social a los ensayos nucleares, había crecido la conciencia ecológica y se habría renovado el interés por la naturaleza y sus fenómenos, a veces desde una perspectiva más o menos científica, a veces desde otra más esotérica.


El land art se contamina de todo este pensamiento, y también de varias de las corrientes artísticas entonces más pujantes. Así, en 1968, la sede neoyorquina de la Dwan Gallery inauguró una exposición llamada Earthworks, en la que distintos artistas presentaban obras relacionadas con la naturaleza o el medio ambiente. Y aquí cabían, entre otros, los mininimalistas Carl Andre y Sol LeWitt, el pionero del pop art Claes Oldenburg, el conceptual Dennis Oppenheim o el organizador, Robert Smithson, que exponía unas cajas de minerales.
Un año más tarde, el Herbert F. Johnson Museum of Art de Nueva York acogía otra muestra llamada Earth Art, comisariada por el curador independiente Willoughby Sharp, con trabajos de artistas como (de nuevo) Robert Smithson, Michael Heizer, Walter de Maria, Robert Morris o Richard Long, todos ellos considerados hoy parte del “canon” original del land art.

Earth Art expo

Otro vínculo interesante de esta tendencia es el que la une a los artistas románticos del siglo XIX como Friedrich o Turner y su consideración  de la naturaleza, sobre lo que ya habían teorizado Immanuel Kant, Schiller o Schopenhauer. Porque bajo esa luz pueden leerse algunas de las ideas expresadas por ejemplo en A Sedimentation of the Mind: Earth Projects, un ensayo de Robert Smithson en el que encontramos pasajes como aquel en el que el autor describe la visita a unas canteras de pizarra junto a su esposa, la también artista Nancy Holt, y Virginia Dwan, durante la que llegaron a experimentar “desvanecimientos y vértigos”, y “un sentido de desplazamiento”.

No es tampoco casual que gran parte de los pioneros del land art sean norteamericanos, influidos por la escuela de pintura del Rio Hudson y otros paisajistas estadounidenses del XIX tendentes a representar en grandes formatos y de manera algo idealizada los paisajes de su país.

Dentro de las distintas prácticas del land art suelen diferenciarse aquellas que son más o menos invasivas con el emplazamiento natural en que se ubican y del que se nutren. 

Otra clasificación similar distingue entre “integraciones” (las que manipulan directamente los elementos del paisaje natural), “interrupciones” (que introduce en la naturaleza elementos fabricados por el ser humano) e “implicaciones” (concebido a menor escala y con mayor respeto con la configuración original del entorno).


El británico Richard Long fue uno de los primeros artistas vinculados a esta tendencia.
Su trabajo se inscribiría en la corriente más respetuosa con el paisaje, y entre sus piezas más conocidas figuran las esculturas realizadas con rocas y después fotografiadas. 

Nancy Holt, norteamericana, fallecida hace tres años, manifestó un interés cientificista por la percepción del tiempo y espacio y es autora de los Sun Tunnels de Utah, cuatro grandes cilindros de cemento que contemplados desde fuera imponen su poderosa cualidad escultórica y desde dentro ofrecen una sorprendente visión del cosmos. Su pareja, Robert Smithson, que el mismo año en que Long realizaba su línea de caminante se dedicaba a observar cómo en los alrededores industriales de New Jersey las excavadoras alteraban drásticamente la propia superficie de la tierra, es el autor de otro de los proyectos emblemáticos del land art, la monumental escultura Spiral Jetty, una espiral compuesta por bloques de basalto negro en el Gran Lago Salado de Utah, que emerge y se sumerge en función del nivel de agua, y que enlaza con los principios newtonianos del espacio-tiempo y la teoría de la relatividad formulada por Einstein. 

Smithson,  es el artífice de la dicotomía site que diferencia entre el espacio natural en el que se trabaja y su representación, necesariamente parcial y limitada, en los interiores acotados de las galerías


  • Michael Heizer es el autor dque hizo una intervención consistente en excavar casi 250.000 toneladas de tierra y roca en el estado de Nevada para abrir una enorme zanja que constituye una escultura compuesta de vacío, y que lleva hasta las últimas consecuencias de lo literal la voluntad de desmaterialización de la obra de arte.
  • Walter de Maria,realizó una gran intervención de 400 postes de acero inoxidable plantados en una vasta área de Nuevo México a modo de red de pararrayos, que cuando se activa gracias a los propios fenómenos naturales ofrece un espectáculo sobrecogedor.
  • Robert Morris, que había dado sus primeros pasos como artista con una práctica tan antagónica como la pintura expresionista abstracta, entró en contacto con el trabajo que habían realizado los dadaístas y minimalistas, de los que recibió una poderosa influencia que cristalizó en obras como el Observatorio que, a modo de nuevo Stonehenge, construyó en Holanda.
  • James Turrell es el artífice de un proyecto similar, el Roden Crater, que permite experimentar de manera íntima y condensada la luz solar y los fenómenos celestes. 
  • Una generación más tarde, Maya Lin manifiesta una fuerte conciencia medioambiental, y su trabajo suele centrarse en el impacto que la acción del ser humano genera en la naturaleza y la posibilidad de promover prácticas más sostenibles.
  • Andy Goldsworthy, británico como Long y también algo más joven, trabaja desde unas coordenadas más modestas, con acciones efímeras en la naturaleza documentadas en foto o vídeo y esculturas de pequeña escala realizadas con elementos tomados del medio natural, como hojas, rocas o incluso hielo.

En otra vertiente se encuengtra:Ana Mendieta, fallecida en 1985, que fusionaba land art y body art en trabajos como la serie Silueta, en los que su cuerpo desnudo interactuaba con la naturaleza.También hay gran parte de la obra de artistas de la importancia de Alberto Burri, Isamu Noguchi o Dennis Oppenheim que han transitado por estas vías.Irene Grau, preocupada por estudiar la transformación del espacio a través del color,ganó en 2015 el premio a la mejor del festival Off de PHotoEspaña.La pintura, el acto de caminar y la naturaleza, tres de los grandes intereses de Grau, se aliaban en esta intervención que parecía remitirse a los trabajos de pioneros como el geógrafo y explorador Humboldt en el siglo XIX.

Por último, debemos mencionar Straw Bale Project que trató de crear un cubo de paja de 5 m3 con un espacio vacío en su interior en el que penetra la luz y que se comunica visualmente con el paisaje circundante. LaNaveVa es un espacio dedicado a la exposición de escultura site specific y trabajos de land art, a modo de parque natural artístico, y se ubica muy cerca de las tierras de cultivo de la región. Su vocación es reivindicar el medio natural desde una perspectiva artística.


Fuentes:

LAND ART Y POESÍA


«LAND ART» Y POESÍA EN LA OBRA DE RAÚL ZURITA.

LAND ART Y POESÍA

Puede parecer chocante intentar relacionar un libro de poesía, en concreto unos versos con un conjunto de obras plásticas donde es característico que el autor «en lugar de valerse de un pincel para crear su arte, [...] prefiere recurrir a bulldozers.» como dijo Robert Smithson (Lailach 2007: 19).

Sin embargo, en la obra de Raúl Zurita los procedimientos de inscripción del texto en dos casos concretos se apropian de manera compleja de las diversas expresiones del arte contemporáneo que se han conocido como Land Art a partir de fines de los años 60.
Decimos apropian ya que la forma de relación no es ilustrativa ni descriptiva (ni la imagen ilustra el texto ni el texto describe la imagen) sino que un solo dispositivo hace propias las lógicas de producción de la poesía y el Land Art de manera simultánea. Es decir, se evita una jerarquía de los medios, rompiendo con un debate intermedial que nos puede remitir a Lessing y que es propio de la modernidad. Este procedimiento expande el campo textual de ambas manifestaciones artísticas. Cruzando fronteras, disolviéndolas. Sin embargo, hasta el momento los espacios estancos de la crítica han partido del formato para hacer una lectura parcial de estas obras. Al ser incluidas en libros de poesía, el interés en su aspecto visual y objetual ha sido mínimo. Estas notas intentan destacar lo que se pone en juego en el espacio del lector al usar un dispositivo de estas características, así como los cruces y deslizamientos que propone. Como si de un mapa se tratara, las fronteras se borran para establecer un nuevo territorio expandido. Si esto sucede, los colores y los nombres del mapa se mezclan, el trazo de la línea emborronada desaparece. Las fronteras se disuelven con la ambigüedad propia del término que puede significar destruir o separar pero también «mezclar de forma homogénea».

 ZURITA Y PLÁSTICA

La obra de Raúl Zurita siempre ha incluido un componente visual, una estrategia intermodal de espacialización del texto a partir de obra plástica realizada por el propio autor que es registrada e insertada en el objeto-libro como parte del campo textual mismo. En este sentido es relevante destacar que la portada original de su primer libro, Purgatorio, publicado en 1979, en plena dictadura, es un detalle de una cicatriz auto inflingida en la mejilla con un hierro caliente. Se podría decir que la cicatriz tiene una forma que recuerda vagamente el mapa de Chile, lo que nos llevaría a relacionar cuerpo y cartografía. Al respecto, Zurita ha escrito una memoria del proceso de creación de Purgatorio con ocasión de su reedición en España:


Un año y medio después del golpe militar, luego que una patrulla militar me había retenido sometiéndome a una de esas típicas vejaciones en las que son tan expertos, me acordé de la famosa frase del evangelio: si te abofetean la mejilla derecha pon la mejilla izquierda. Entonces quemé mi mejilla izquierda. Estaba completamente solo, no había fotógrafos, testigos, nada, no fue una «performance». Me encerré en un baño y me la quemé con un fierro al rojo. Purgatorio se inicia con esa laceración (la portada de su primera edición es la fotografía de la cicatriz), y de allí en adelante lo único que me era posible era tratar de llegar al fondo de un cuerpo roto, de un cuerpo que era muchos y al mismo tiempo nadie, incapaz de definir una identidad, ni siquiera sexual, ni de poseer un nombre, ni un origen, porque todos los orígenes, las identidades, los nombres, estaban triturados. Y llegar al fondo de ese quiebre absoluto porque sólo desde allí podría nombrar el asesinato y los asesinos, la tortura y los torturadores y quizás, tal vez, como la más incierta de las esperanzas, vaticinar una hipotética, posible libertad.


(Zurita 2010: 22)

             

Portada original. el purgatorio.



Páginas 12 y 13 de Purgatorio.

En la página de la izquierda se puede ver una fotografía del autor a tamaño carnet con una venda en la zona afectada por la quemadura

En la página de la derecha se puede leer, con caligrafía del autor: Me llamo Raquel / estoy en el oficio / desde hace varios / años. Me encuentro / en la mitad de / mi vida. Perdí / el camino



Páginas 66 y 67 de Purgatorio.



El fondo de la página es un electroencefalograma y es parte de la última sección del libro, titulada La vida nueva: Mi mejilla es el cielo estrellado.




                                             Poema Canto a su amor desaparecido. 


Cada poema es un caligrama con la forma de un nicho que representa un país o región donde no se respetan los derechos humanos.





Son dos mapas donde las regiones de los caligramas se sitúan de acuerdo a un plano cartográfico pero del todo ajeno a la realidad.

Sin embargo, el acercamiento comparativo que pretendemos desarrollar se basa en dos obras que, siendo radicalmente opuestas en su configuración espacial y temporal, se podrían enmarcar en lo que se ha llamado Land art o Earthworks en el ámbito del discurso plástico2. Una obra es efímera y aérea. La otra es permanente y terrestre. Cronológicamente, la primera fue realizada y publicada en 1982, la segunda once años después, en 1993. La primera fue realizada sobre el cielo de Nueva York mientras Chile estaba sometido a una dictadura militar y la segunda sobre el desierto de Atacama, al norte de Chile, ya en democracia.

Para proponer una lectura de estas obras complejas resulta necesario ponerlas en relación con una serie de referentes y conceptos. En primer lugar, con otras obras de las artes plásticas, en concreto aquellas que ya rompen con el mismo formato tradicional de artes pláticas, o bellas artes, para entrar en lo que Rosalind Krauss ha llamado el campo expandido. Con el Land art específicamente. Con la forma en que estas obras se integran en el formato libro, el iconotexto que generan y su mediatización fotográfica. Finalmente, con las connotaciones estéticas que estos procedimientos revelan. Queda pendiente completar este análisis con un factor para lo que la obra de Raúl Zurita pone en juego en términos de renovación formal y propuesta estética: el pensamiento del paisaje sin un regreso conservador a los esquemas opuestos a la vanguardia, asociada a lo urbano e industrial. Justamente, al contrario, evidencia una reapropiación del paisaje desde el contexto cultural contemporáneo y urbano, con un dispositivo textual nunca antes aplicado a este espacio.

Las escrituras en el cielo y en el desierto


La primera obra es un poema compuesto de 15 versos que se escribió en el cielo de Nueva York en 1982 mediante aviones que desprendían volutas de humo. El título del poema es «La vida nueva» y se publicó en Chile ese mismo año en el segundo libro de Zurita, Anteparaíso. «La vida nueva» es un tema recurrente en su escritura. Ya hay un poema titulado así en Purgatorio, que está impreso sobre un electroencefalograma. Forma parte de un solo movimiento creativo que se desarrolla a lo largo de quince años (1979-1994). El poema «La vida nueva» fue escrito en el cielo y fotografiado. Además el artista plástico chileno Juan Downey realizó un registro en video.






Fotografía general que muestra la escritura en el cielo en contexto con el horizonte y edificios cercanos.





Imágenes del video de Juan Downey.

Las fotografías fueron incluidas en el libro, intercaladas en cinco puntos, de tres en tres, a color y desplegadas en dos planas. El texto completo del poema, que se incluyó completo al principio, es el siguiente:



LA VIDA NUEVA

-escrito en el cielo-

Nueva York - Junio 1982



MI DIOS ES HAMBRE

MI DIOS ES NIEVE

MI DIOS ES NO

MI DIOS ES DESENGAÑO

MI DIOS ES CARROÑA

MI DIOS ES PARAÍSO

MI DIOS ES PAMPA

MI DIOS ES CHICANO

MI DIOS ES CÁNCER

MI DIOS ES VACÍO

MI DIOS ES HERIDA

MI DIOS ES GHETTO

MI DIOS ES DOLOR

MI DIOS ES MI AMOR DE DIOS





La segunda obra consiste en una escritura monumental, por sus dimensiones, realizada con máquinas retroexcavadoras sobre terreno desértico del norte de Chile, lo que nos remite a los bulldozers de los que habla Smithson. La obra es apenas legible desde algunos miradores y su punto de observación ideal es el cielo. Esto la pone en relación con las líneas de Nazca ubicadas en Perú.





El paisaje en las cercanías de la obra y una vista en altura donde apenas se pueden percibir los contornos de las letras del verso.




Imagen tomada desde un avión.




Ejemplo de una figura de las llamadas líneas de Nazca, Perú.

La escritura dice «ni pena ni miedo» y es el último verso de un libro de más de quinientas páginas titulado La Vida Nueva. La fotografía del verso fue incluida en la última página del libro, en blanco y negro y desplegada en dos caras opuestas.



Nadar, el mismo que hizo los retratos de celebridades más acreditados de su época y realizó las primeras fotoentrevistas, fue también el primer fotógrafo que tomó vistas aéreas; y cuando sometió a París a la «operación daguerriana» desde un globo, en 1855, de inmediato comprendió las futuras ventajas de la fotografía para los belicosos

(Sontag 2008: 171)
Frente al politizado y polarizado ni perdón ni olvido, Zurita propone, no como negación del lema de resistencia sino como alternativa poética y utópica, de regeneración, este ni pena ni miedo. Inscrito en el espacio, el texto tiene un componente temporal claro. Propone, no impone, se plantea hablar a todo el cuerpo social, que no haya pena por el pasado y que no haya miedo ante el futuro. En resumen, propone dar termino al duelo, no ocultarlo ni olvidarlo, sino seguir adelante guardando memoria de lo sucedido, una memoria inscrita en el paisaje chileno.


Referentes plásticos y Land art

La potencia del discurso y de la coyuntura político-social ha hecho que la crítica se concentre en los aspectos más literarios de estas obras sin tratar apenas su realidad plástica. En gran medida también porque la crítica las afrontan desde disciplinas compartimentadas que no les dan herramientas teóricas para leer lo que tienen ante ellos, para leer los textos como escritura e imagen. Es por eso que un primer acercamiento a estas obras se puede plantear desde el concepto de iconotexto, según lo utiliza Jenaro Talens, aunque luego lo maticemos en las obras de Zurita en particular.

Cuando encontramos la coexistencia de texto e imagen en sus diversas modalidades, de la ékfrasis al caligrama, surgen inmediatamente grandes nombres, desde la famosa sentencia de Horacio al Laocoonte de Lessing entre los clásicos, hasta Etienne Soriau, Mario Praz y Antonio Monegal en el ámbito contemporáneo. Estas propuestas incluyen paralelismos e interferencias entre ambos medios pero no abandonan la compartimentación de artistas y artes. Monegal (1998), por ejemplo, habla de las pinturas que incluyen texto, casos de Miró y Tápies, o de los poetas que usan o componen imágenes, casos extremos serían Nicanor Parra y Joan Brossa. Sólo por citar un ejemplo, este último reúne las fotografías de sus poemas-objeto en Poèmes objecte de 1978 (Servicios editoriales, Barcelona) por separado de su poesía y con un claro formato de catálogo de obra plástica. Es decir, no se cruza ninguna frontera sino que se entra en otro campo textual. Desde esta perspectiva, lo que está en juego en las fotografías de Zurita es que la escritura es la obra plástica, la obra de Land art. No hay un deslizamiento de un campo semántico a otro sino que ambos coexisten de manera simultánea. En este sentido, opera la noción de autoría y oficio. Lo que parece sorprender es que el poeta haga arte o el artista haga poesía, como si las artes fueran el producto de profesionales acreditados, es decir, transfiriendo el argumento de autoridad a la institución académica, sin prestar atención a los objetos mismos.

El campo textual está compuesto por un texto visual que es, al mismo tiempo, un texto escrito. No se trata de un texto que remeda la forma de algo como en los conocidos caligramas helenísticos del hacha o las alas, los grotescos del Barroco, hasta Huidobro, Apollinaire y su influencia en toda la poesía visual del siglo XX. Tampoco se trata de una grafía incluida en una obra plástica convencional como un óleo ni escrituras más conceptuales. Sin embargo, es necesario tener estos ejemplos plásticos como referentes de comparación. Algunos ejemplos ya canónicos son las obras de Bruce Nauman, con su escritura en formato publicitario de neón, Joseph Kosuth, quien ha usado neones, leds y múltiples como su célebre One and three chairs (Una y tres sillas) de 1965, Barbara Kruger y la estética de prensa amarillista, o la imprescindible serie Truisms de Jenny Hölzer, iniciada en 1977 y desplegada en diversos formatos desde afiches pegados en la vía pública hasta vallas publicitarias.







One and three chairs, Joseph Kosuth, 1965.

Quizás la obra inversa de los iconotextos de Zurita sería la versión de Marcel Broodthaers del poema más importante de la modernidad, Un coup de Oés jamais n'abolira le Hasard de Mallarmé. La edición del artista cambia el subtítulo del original Poème por Image, manteniendo el formato de la portada idéntico


Un coup de Oés jamais n'abolira le Hasard, Marcel Broodthaers, 1969.


Para la escritura en el desierto existen múltiples referencias ya que este espacio vasto, desolado y aislado fue el lugar privilegiado de la escuela norteamericana de Earthworks. Como decía Smithson, el bulldozer, o retroexcavadora, es la herramienta de trabajo privilegiada por estos artistas. Dos ejemplos «clásicos» son los de Michael Heizer que realizó obras morfológicamente similares a la inscripción en el desierto de Atacama. En el primero usa diferentes técnicas para signar la tierra en la serie Nine Nevada Depressions de 1968, desde la excavación en Rift (Fisura) hasta la hendidura en Dissipate (Disipar). En el segundo pasa a una escala mucho mayor. Double negative (Doble negativo), de 1969, ubicado también en Nevada, está compuesto por dos zanjas de 230 y 100 metros de longitud y su autor la ha comparado, en volumen, con el Empire State Building de Nueva York (Lailach 2007: 54).



Rift y Dissipate, Michael Heizer, 1968.



Double negative, Michael Heizer, 1969.

FUENTES:
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/disolviendo-las-fronteras-land-art-y-poesia-en-la-obra-de-raul-zurita/html/004b1660-1c37-4691-9f7a-ec444446811d_2.html

MAPA CONCEPTUAL

  Aquí os dejamos el siguiente enlace del mapa conceptual realizado, para que podáis ver todas las entradas por las que está compuesto nu...